lunes, 18 de noviembre de 2013

Tú.

Yo siempre fui fiel creedora de que el amor no existía, pero de pronto llegaste tu y me lo pusíste todo patas arriba. Esa voz, que con tan sólo salga una palabra de tu boca impregnada de ese aliento que deseó compartir ya me estremezco. Esa mirada, que cada vez que me observa hace que me ponga colorada. Esa sonrisa, que siempre esta presenté en tu rostro y me hace olvidar de todo lo que no seas tu. Esos labios, que deseo besar cada instante en el que te pienso. 
     Dices que no te gustas, que eres feo y que tu cuerpo es demasiado delgado. No sabes que para mi eres perfecto así. Que amo tus ojos marrones más que los de nadie. Que quizá no seas la persona más bella para los demás pero para mi es todo un honor poder observarte de vez en cuando. No sabes que me gusta tu cuerpo de niño, delgado y sin marcar. No sabes que admiró como sonríes ante todo y lo bien que afrontas los problemas. No sabes que daría cualquier cosa por ser tuya y que tu fueras mío. No sabes que me has hecho creer en el amor y tener esperanza cuando para mi todo estaba perdido. No sabes que te amo en silencio, que te deseo desde la lejanía, que te observo desde la oscuridad de mis sombras, que te pienso en cada  rincón de mi mente, que eres tu y sólo tu el que puede hacerme feliz.
      Ansió ese día en el que te des cuenta de todo más que cualquier otro. Por mi cabeza ya se pasan millones de historias en las que tu y yo somos los protagonistas, millones de dudas sobre como sabrán tus labios y como será besarlos. 
      Paso noches llorando creyendo que jamás te fijarás en mi y días riendo imaginando que si. 
      Soy consciente de lo tonta que parezco cuando me hablas y me quedo sin respiración, cuando me miras y mis mejillas se enrojecen enseguida, cuando me sonríes y yo tengo ganas de llorar de felicidad. Sólo eres tu con el que quiero estar, con el que quiero disfrutar mis días, con quien quiero llorar de tristeza y reír de alegría.